viernes, 29 de enero de 2016

Las voces de los trabajadores

Viernes, 29 de enero de 2016.

“El proyecto va a quedar inconcluso”.




Francisco Polano, un ingeniero mecánico de 27 años, llegó ayer a la sede central de Fabricaciones Militares y se encontró con “cuatro custodios privados, tres efectivos de la Federal y un señor de traje desconocido” dispuestos a impedirle el ingreso a él y a sus compañeros de trabajo. “Nos pusieron en fila, sobre una puerta lateral, tarjeta de ingreso en mano. Uno a uno iban chequeando si el número de tarjeta coincidía con la lista que tenían”, describió a Página/12 sobre cómo se enteró ayer a las ocho de la mañana que ya no pertenecía a la planta de la empresa en la que trabajó durante tres años y medio.

Egresado del ITBA, Polano fue convocado en 2012 para encabezar un equipo de seis ingenieros y técnicos mecánicos que se dedicaría a diseñar los planos de los primeros vagones de carga producidos por el Estado. Luego de décadas de abandono, Fabricaciones Militares ponía en marcha el desarrollo de la industria ferroviaria nacional. A partir de un convenio firmado en mayo de 2014 con el Ministerio de Transporte, comenzó a trabajar en el diseño de los 1000 vagones que el Estado produciría para el Belgrano Cargas, bajo un presupuesto de más de mil millones de pesos. Tanto él como sus cinco compañeros de equipo fueron despedidos; la misma suerte corrieron otros 20 trabajadores de toda la unidad de planeamiento, de la que dependía no sólo el desarrollo ferroviario sino también de defensa e innovación tecnológica.

Polano y sus compañeros estaban trabajando para la puesta a punto de la línea de 50 vagones Tolva Granero y 400 vagones Plataforma Portacontenedor que ya había diseñado, y en el diseño del vagón Espina Portacontenedor, del que se había planificado producir 600 unidades. Pero en diciembre los planes cambiaron. “Comenzaron a negarnos los viajes. Es un proceso largo que tuvimos que dejar de acompañar y no sabemos el estado en que está ahora”, explicó. Y agrega que con el desguace, “surgirían problemas en la fabricación”. “El proyecto va a quedar inconcluso”, advirtió.

“Demuestran un desprecio enorme”

Con 140 trabajadores menos, Fabricaciones Militares podrá seguir operando, pero a costa de poner en riesgo de vida del personal que preservó sus puestos de trabajo. Así lo sugiere Oscar Martínez, de 59 años, sociólogo del área de salud y seguridad laboral de Fabricaciones Militares despedido ayer. Martínez era parte del equipo de químicos, sociólogos laborales y licenciados en higiene y salud laboral que cuidaban la vida de trabajadores expuestos a numerosos accidentes de trabajo, y que la nueva gestión decidió borrar entera y de un plumazo. “Desmantelar el área de salud es demostrar un desprecio enorme por los trabajadores. Les importa tan poco la gente, que no miden las consecuencias que pueden tener sus decisiones”, dijo a Página/12.

Martínez se dedicaba a relevar las condiciones de trabajo, elaborar informes de contaminación y producir instructivos técnicos a fin de evitar enfermedades y posibles muertes de los trabajadores de las cinco plantas que FM tiene en todo el país. En algunas de ellas, como Río Tercero, Córdoba (fábrica que sufrió el atentado de 1995 relacionado con el tráfico de armas a Croacia y Ecuador) se trabaja con ácido sulfúrico, y en otras como la de Villa María, también en Córdoba, y Beltrán, en el gran Rosario, se manipula nitroglicerina, un “elemento altamente inestable, si se cae medio metro volás por el aire”, describió Martínez. En otras fábricas, como la de Azul, se fabrican pólvora y explosivos, en su mayoría para uso militar. “Estamos hablando de la vida de trabajadores expuestos a explosivos y químicos contaminantes. Un error puede ser un error mortal”, advirtió.

Ayer, al llegar a las puertas de la sede central de la fábrica, vivió “una situación violenta, de maltrato”, contó, similar a las que comenzaron a vivir desde el cambio de gestión. “Fue traumático –dijo al recordar el último mes dentro de la empresa–. Desde el primer día hubo rumores de despidos, pero no esperábamos que fuera así, violento.” “No es que quieran hacer cambios o proponer nuevas ideas. Su proyecto es desmantelar la empresa”, denunció.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-76430-2016-01-29.html

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