lunes, 4 de mayo de 2015

Revive el interés en capacitarse como conductor ferroviario

Lunes 4 de Mayo de 2015.

Por: Alexis Louhau.

A la escuela Maquinista Gallini le “llueven los currículums” en consonancia con la rehabilitación del ferrocarril.

Foto: Leonardo Galletto.


La recuperación del ramal ferroviario Retiro-Rosario, con la prevista extensión hacia la ciudad de Córdoba, y la puesta en funcionamiento del nuevo servicio de pasajeros a Buenos Aires generó enorme expectativa entre los conductores de locomotoras, desde donde esperan con ansias un incremento en la demanda de trabajo que les devuelva el estatus perdido durante las masivas privatizaciones de la década del ’90.

En Rosario, funciona desde hace más de cien años la Escuela Técnica Maquinista Carlos Gallini, que capacita a aspirantes a conductores de trenes en uno de los oficios que supo estar entre los mejor remunerados en la Argentina tras la llegada del ferrocarril de  los ingleses en la segunda mitad del siglo XIX.

La escuela se fundó el 1º de febrero de 1913 con la misión de instruir a jóvenes de la ciudad y la región, previamente a rendir el examen ante la Superintendencia de Tracción, el departamento técnico otorgante de la licencia correspondiente. Entre los integrantes más destacados de la institución estaba el propio Gallini, quien se convirtió rápidamente en un referente para sus compañeros.

“Entre todos pusieron una colaboración y se vendieron rifas para alquilar una casa en Francia 230, donde primero funcionó la escuela. Gallini escribió años más tarde un libro para estudiantes, llamado La locomotora en movimiento, que constaba de preguntas y respuestas sobre los conocimientos a ser evaluados. Con lo recaudado se fue juntando plata hasta que en el año 1929 se compró el terreno de Tucumán 3242. Muchos compañeros hicieron un enorme esfuerzo y fueron incluidos en una placa. Pero a los que no aportaron también los pusimos, ¡para escracharlos!”, comentó entre risas Eduardo Della Pasqua, director de la escuela.

Desde su inauguración y hasta 1992, cuando se llevó a cabo la privatización del sistema, la institución mantuvo abiertas sus puertas ininterrumpidamente y recién pudo volver a recibir alumnos en 2003 gracias a la ayuda de un grupo de jubilados que durante ese lapso siguió manteniendo con sus propios fondos el edificio.

Un oficio hereditario

La profesión de maquinista fue durante muchos años transmitida de generación en generación; tal es el caso de Della Pasqua, cuyo padre y cuyo abuelo fueron conductores de locomotoras.

“Podemos hablar de un 10 por ciento de chicos que vienen a estudiar sin ningún pariente maquinista. Cuando el sistema se privatizó muchos compañeros quedaron en la calle, entonces tratamos de buscar a sus hijos para que vengan. Pero al retomar la actividad, en 2003, teníamos pocos inscriptos porque esos chicos no alcanzaban la edad mínima de 21 años”, explicó.

Para alcanzar el puesto de maquinista se requiere de mucha experiencia, ya que antes de ingresar a la escuela se necesita realizar una carrera de aspirante, que consta de un curso de 55 días (que comprende el reglamento técnico y operativo; física, electricidad y mecánica básica, y la parte práctica de locomotora, es decir, la revisión, la puesta en marcha y la realización de maniobras) y cuatro años como ayudante.

“Con todo este boom del ferrocarril nos llueven los currículums para hacer la carrera. Por eso se está haciendo el curso con diez chicos nuevos, por una cuestión de espacio y porque es lo que se necesita para las prácticas”, completó el maquinista y director del instituto.

La instrucción que brinda la escuela Maquinista Gallini dura un año y los alumnos realizan las prácticas en las máquinas consignadas a la empresa del Nuevo Central Argentino.

Es una formación rigurosa que no sólo remite al conocimiento técnico indispensable sino que también modela el carácter y prepara para una profesión no exenta de riesgo.

“Nadie habla del estrés postraumático de los conductores jubilados por tener, producto de los arrollamientos, unos cuantos muertos en el haber. Ése es un riesgo constante pese a que cuando uno va a trabajar quiere cumplir el horario y volver tranquilo a su casa”, señala Della Pasqua.

La importancia de la estación Rosario Norte

La habilitación del Apeadero Sur como estación central del nuevo tren que ya funciona entre Rosario y Retiro no termina de conformar a los expertos ferroviarios, que argumentan su lejanía respecto a los puntos de mayor actividad como el micro y macrocentro y de conexión con otros sistemas de transporte, como la Estación de Ómnibus Mariano Moreno.

En la escuela Maquinista Gallini también tienen opinión formada al respecto.

A y desde Rosario Norte llegan y salen desde hace muchos años, según recuerda Della Pasqua, trenes de Córdoba y Tucumán “siempre repletos”, posicionando a este lugar como la opción más viable.

“Lo ideal sería que zona sur sea una parada intermedia. Por cuestiones operativas, la estación central debe ser Rosario Norte: tiene cinco vías para hacer reparaciones, maniobras o limpieza de coches. Para ello habría que sacar la Secretaría de Cultura, que puede funcionar en cualquier otro edificio de la ciudad. Los ingleses no fueron tontos cuando diagramaron el sistema. El problema es que dejaron que muchas familias construyeran en los márgenes y ahora nadie quiere pagar el costo político de trasladarlas”, analizó el director de la escuela.

Recuperación de servicios

El proyecto de cocheras subterráneas, actualmente en discusión en el Concejo Municipal, es otro de los puntos que critica Della Pasqua, para quien la estación Rosario Central (Wheelwright y Presidente Roca), una de las apuntadas para el desarrollo de este ambicioso plan para sanear el tránsito en el centro, debe ser reutilizada para la recuperación de los trenes de cercanía.

“No sirve de nada tener más playas de estacionamiento. Necesitamos que vuelvan los trenes a Roldán, Funes, Cañada de Gómez, Pérez, Chabás, San Lorenzo”, sostuvo Della Pasqua.

“Si tuviéramos un ramal que llegara hasta Rosario Central, ¿quién usaría el auto? Estamos desaprovechando el verdadero potencial de las estaciones ferroviarias”, analizó.

Una deuda legal

El sindicato de maquinistas La Fraternidad reclama la elaboración de una ley de transporte que regule toda actividad para articular las distintas modalidades de transporte que existen en el país.

De este modo, pidió, más allá de que el gobierno nacional ya se encuentra en el tratamiento de una reglamentación específicamente para trenes, una “normativa general que ayude a sacar a los autos y colectivos de las carreteras”.

EL PORQUÉ DE UN NOMBRE

La Escuela Técnica Maquinista Gallini fue inaugurada primero bajo el nombre de Escuela de Maquinistas y Foguistas de Personal del Ferrocarril Central Argentino, la empresa a cargo del sistema cuando abrió el instituto. La denominación fue cambiada luego en homenaje a Carlos Gallini, quien perdió la vida a los 38 años en 1921, cuando a cargo de la formación de “El Rápido” que venía desde Buenos Aires descarriló a la altura de la estación Coronel Aguirre al embestir a un caballo. Tras la colisión Gallini se mantuvo firme en la locomotora accionando el freno hasta que el convoy detuvo su alocada carrera, salvando a todo el pasaje, pero a él le costó la vida al incrustársele en el pecho una de las palancas de la máquina. “Para nosotros fue un héroe, por eso para el centenario de la escuela, le hicimos un reconocimiento e invitamos a su familia”, relató Eduardo Della Pasqua.

http://www.elciudadanoweb.com/revive-el-interes-en-capacitarse-como-conductor-ferroviario/


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